Es impresionante lo idealizada que se tenia la revolución agrícola en el pasado. Se pensaba que esta había traído un cambio positivo en la vida de los humanos, otorgándoles a estos incluso, mucha mas inteligencia.
A través de este proceso, los humanos comenzaron a intervenir en el desarrollo y crecimiento de plantas y animales, para así obtener una mayor cantidad de frutos, granos y carnes.
Con la supuesta inteligencia que lograron adquirir, alcanzaron a domesticar ciertas plantas y animales salvajes como el trigo, el arroz, las llamas y cabras. A pesar del crecimiento cognitivo de las personas, estos no pudieron amaestrar especies tan escurridizas y feroces como los hongos o mamuts.

Todo esto es una fantasía, pues como bien dice Harari, no hay pruebas que constaten que las personas se hicieran mas inteligentes.
La revolución agrícola en vez de traer mas comodidades y horas de ocio a los agricultores, les produjo una vida mas difícil y menos satisfactoria que la de los cazadores-recolectores. Hubo mayor explotación demográfica y élites consentidas.


Los responsable de este fraude fueron un conjuntos de las plantas como el arroz y el trigo, pues exigían de un mayor cuidado. El trigo por ejemplo, no le gusta compartir espacio, agua, nutrientes y se encontraba indefenso frente a otros seres que disfrutaban de comérselos, de modo que los agricultores tenían de vigilarlo. Tanto así que la mayoría tuvo que establecerse justo al lado de sus campos de cultivo.