La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.
Platón
A todos siempre nos llama la atención la figura de la justicia con los ojos vendados y por supuesto que la explicación más lógica es que refleja imparcialidad.
Esta concepción de justicia ciega se originó en tiempos de los faraones, quienes preocupados por la impresionante autoridad de los que colaboraban en los juicios dispusieron efectuarlos en cámaras absolutamente sombrías.
De esta manera los enjuiciadores no podían ser influenciados por los prototipos de los participantes. Surgiendo así el símbolo de la mujer con los ojos vendados que sostiene en la mano izquierda la balanza, representado el equilibrio, y en la mano derecha la espada que simboliza la ley. Enunciando que la justicia debe juzgar por igual a todos y en exactitud de condiciones, que debe ser neutral sin diferir entre credo, razas, color, nivel social o posición económica.

Esta creencia de que la justicia es ciega es dudosa y opuesta a la realidad, la restringe al no poder diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre un culpable y un inocente; su imposibilidad de discernir con precisión cómo aplicar la ley y mantener el equilibrio de la balanza, la lleva a incurrir en injusticias, a recluir en las cárceles a inocentes y a no castigar a los corruptos.
Desafortunadamente a lo largo de la historia lo hemos leído y experimentado; desde condenar con simplicidad a desmedidas sentencias a personas de baja procedencia social que de haber tenido los recursos necesarios hubieran dispuesto de buenos abogados y hasta hubieran sido aplaudidos por los mismos que pedían su condena, hasta ricos tramposos que se salvaron del sufrimiento de la cárcel después de dejar varios millones en uno de los platillos de la justicia.
La justicia de los hombres está atiborrada de errores, favoritismos, inmoralidades y en muchos casos responde al ego. Sus artículos son frágiles y al permitir razonamientos variados facilita que existan jueces que dictaminen de forma favorable o desfavorable según qué asuntos y a quiénes, y que existan abogados que vivan justamente de las incógnitas y trampas que les permiten las vaguedades de las leyes.
Símbolos que representan la justicia

La balanza: equidad
La imagen de la Justicia con una balanza, instrumento de cálculo, sugiere la búsqueda de un resultado cierto y justo. La balanza cumple con una función alegórica de referirse al acto de juzgar, dividir y finalizar un conflicto.

La espada: el poder de la razón y la Justicia
La espada, otro de los símbolos de la Justicia, representa el poder de la razón y la justicia, que puede ser ejercido a favor o en contra de cualquiera de las partes.

La venda: “la justicia es ciega”
La Justicia no tiene mirada, se la representa con los ojos vendados. El velo de la Justicia simboliza la limitación del juez a los hechos para poder dictar sentencia.

Cuando se posee la fuerza se deja de invocar a la justicia.
Gustave Le Bon